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viernes, 28 de julio de 2017

En esto consiste el verdadero Progreso

Los carlistas solemos hablar de la Tradición como algo importante, necesario, rico y... ¡dinámico! Esta idea sorprende a primera vista. ¿Cómo puede ser la "Tradición" algo dinámico? En este pequeño texto Álvaro d'Ors responde y habla de progreso. ¿Progreso? ¿Los carlistas? El artículo completo, publicado en la revista Verbo, también es muy recomendable.

"(...) los vivos son los protagonistas de la «Tradición» y no los antepasados muertos. Cuando hablamos de la «Tradición» de un pueblo o de una comunidad cualquiera, el papel activo está en los que la reciben, más que en los antepasados; y este protagonismo del que recibe lo que le entregan sus antepasados es decisivo para entender el sentido dinámico de la Tradición, con lo que ésta supone de Progreso. En efecto, quien acepta lo entregado por los antepasados no deja de dominarlo él, pues lo hace suyo, y no puede menos de modificarlo y mejorarlo, adaptándolo a los nuevos tiempos, y en eso consiste, precisamente, el verdadero Progreso: en la adaptación, viva porque fecunda, de lo que se toma libremente de los mayores para transmitirlo, a su vez, a los sucesores, enriquecido".

Álvaro d'Ors, "Cambio y Tradición", Verbo, 1985, p. 114.

miércoles, 7 de junio de 2017

El síndrome del día después

Por su parte, el portavoz de EH Bildu, Adolfo Araiz, ha mostrado su “respeto absoluto” a quienes participaron en la manifestación, pero ha añadido que tuvo “un doble fracaso”. Por un lado, el parlamentario abertzale ha asegurado que “si lo que estaba en juego era las esencias de Navarra, el grado de movilización fue pequeño” y, por otro lado, el portavoz ha explicado lo que él ha llamado “el síndrome del día después”. Araiz ha asegurado que tras las manifestación “las cosas no van a cambiar” y que UPN, PSN y PPN van a seguir en la oposición porque “para deshacer hace falta mucho más que la bandera gigante que abría la manifestación”. Noticia en Navarra.com

Tiene razón, en gran parte, el bildutarra. Él sabe bien cómo movilizar adecuadamente a sus partidarios. Incluso cabría añadir que la manifestación fue un coletazo estéril de los partidos liberal-capitalistas, que son incapaces de generar una dinámica más allá de las urnas. Y, sin embargo, la semilla de la rebelión está plantada. Muchos se vieron las caras. Los navarros participan. Muchos no se sentían representados por los partidos: estaban allí a pesar de los partidos. Nosotros mismos desconfiamos profundamente de las organizaciones políticas que participaron en el 3 de junio. Sin embargo, allí estábamos, como tantos, por el bien común, por una causa superior a cualquier ideología. Ahora el reto es construir, moverse rápido, atacar -los pocos que estamos- desde diferentes posiciones. No es habitual que gente como Adolfo Araiz hable directamente de sus tácticas políticas, de las maniobras que han llevado a la izquierda abertzale al poder. Sus declaraciones dejan ese poso de reconocimiento a la labor social que ha desempeñado para alcanzar el gobierno y los municipios. Encierran, incluso, un mensaje a sus propios militantes: no os preocupéis, que los defensores de la bandera de Navarra no son capaces de moverse como nosotros. Por eso los carlistas vamos a librar la batalla del día después. Que cada cual haga lo que pueda, pero que haga algo. 

miércoles, 17 de mayo de 2017

15M: un anhelo real

Hace unos días se ha cumplido un nuevo aniversario del movimiento 15M. Aquella salida histórica a la calle de cientos de miles de personas en ciudades de toda España fue bautizada por la prensa internacional como la #SpanishRevolution y se convirtió en un símbolo del malestar del pueblo español ante su sistema político, escaso en formas participativas y con abundantes casos de corrupción. Lemas como “Democracia Real Ya” o “No nos representan” se hicieron célebres. Muchas personas querían participar en política para sustituir a unas instituciones ineficientes.

El 15M se ha situado como el origen de algunos movimientos sociales como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) o el partido Podemos, que trató de encauzar electoralmente a malestar por la actuación de la clase política. Sin embargo, aquellos problemas que denunciaban quienes salieron a la calle el 15 de mayo de 2011 no se han solucionado. Cada semana aparecen nuevos casos de corrupción en el seno de los partidos políticos y nuestros gobernantes son incapaces de resolver problemas reales.

Seis años después del 15M, los dirigentes de los partidos políticos prefieren debatir acerca del Valle de los Caídos que hacer frente -en la medida en que les es posible- al deterioro de las condiciones de trabajo de los españoles. En Navarra, algunos partidos se limitan a enarbolar banderas de exportación, como la ikurriña, que lleva detrás de sí una idea nacionalista que enfrenta a la sociedad; mientras otros se esconden detrás de nuestra verdadera bandera, la de Navarra, para conseguir votos, como si no hubieran entregado antes la soberanía de nuestra tierra.

Opinión carlista en un día de elecciones.

Los carlistas pensamos que el sistema político denunciado por los manifestantes del 15M es perverso en la medida en que está tramado para favorecer a unas pequeñas élites que, lo han demostrado, no sirven a su gente. Sólo se sirven a ellos mismos. En este sentido, denunciamos que el sistema político cuenta además con cómplices (periodistas, historiadores) que han construido un relato mítico de la “Transición” que no es real y que enarbolan, como hacen con cualquier bandera que consideren apta, para vivir de un cuento que para nosotros se ha convertido ya en un relato de terror.

Los carlistas no creemos que un pueblo pueda vivir del relato de la “Transición”. Cada uno de nosotros necesita un sustento, comida y bebida, un trabajo digno con el que sacar adelante a una familia. Mientras los constructores del mito de la “Transición” –proceso que para su éxito requirió el asesinato de dos carlistas en la romería de Montejurra 76- se llenan la boca hablando de prosperidad, el resto de españoles sufrimos innumerables injusticias sociales en nuestro día a día.

Por eso deseamos que toda aquella rebeldía sana que llevó a cientos de miles de españoles a salir a la calle se encauce de manera natural, a través de multitud de entes sociales, organizaciones de ayuda mutua, centros de cultura… hacia la construcción de una comunidad justa. A nosotros ni nos satisface el sistema corrupto e incapaz construidos por los “padres de la Transición” ni nos gusta –esto mucho menos- que estos mismos “padres de la Transición” reaparezcan ahora, ya sea en persona o a través de sus partidos políticos, a fingir la salvación de España.

A continuación incluimos una reseña que hace dos años hizo la Iniciativa Cultural Recuerdo del libro "Indignaos" de Stéphane Hessel, que fue considerado libro de cabecera del 15M. 

***

“A aquellos que harán el siglo XXI, les decimos, con todo nuestro afecto:
CREAR ES RESISTIR
RESISTIR ES CREAR” 

Ha sido considerado el gran manifiesto del 15M y comenzamos a leerlo para responder a la pregunta: ¿por qué nos rebelamos?

Stéphane Hessel es un disidente, un paladín de la Francia Libre que combatió contra el totalitarismo y fue testigo de grandes hechos del siglo XX tanto por su papel de diplomático (estuvo acreditado en la ONU) como por ser uno de los redactores de la Declaración de los Derechos Humanos. Con la mirada sabia que le proporciona la experiencia,  nos habla de casos concretos como Gaza e Irak, pero sobre todo nos transmite la imagen, desgraciadamente real, de un mundo esclavizado por la productividad y el dinero, con la consiguiente pérdida de libertad que supone esta situación. La fuerza del manifiesto radica en que lo escribe un hombre de 93 años que ha visto muchos fracasos pero sigue confiando en la victoria del bien y cree que los jóvenes y la sociedad, comprometidos somos capaces de gestar el cambio.

Sin embargo, nos parece que faltan respuestas. El libro deja demasiadas incógnitas y aunque señala el ansia de libertad de la sociedad, echamos en falta un mayor hincapié en valores trascendentes. La indignación, la rebelión… ha de tener una raíz sólida, y Hessel no profundiza demasiado en ella. Da la impresión de que sigue creyendo en el mito del progreso indefinido, en el establecimiento de un paraíso en la tierra… y eso es imposible.

La indignación revolucionaria en sí misma tampoco es suficiente. Al menos para nosotros. No sólo porque la ira es cegadora, sino porque pensamos que las revoluciones no arreglan nada. Hay que luchar, y vamos a hacerlo, pero sin odio, con cabeza y sabiendo que las revoluciones al final no llevan más que a la sustitución de una élite por otra. Nosotros a esto nos oponemos y, afirmamos parafraseando a un amigo nuestro: “¡Frente a la revolución de la indignación, la rebelión de la alegría!”  

miércoles, 29 de junio de 2016

El futuro de Carlos Enrique

El Diario de Noticias publicaba ayer en su edición impresa una carta de un partidario del príncipe Carlos Enrique. Cada vez son más quienes se acercan a don Carlos. 

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Hace unos días un amigo de Villava me trajo un sobre con una fotografía. En la foto aparece un recién nacido que se llama Carlos Enrique. Viendo la imagen, que ahora reposa en una estantería de mi casa, no puedo evitar pensar en lo que el futuro depara a este niño. Quizá algún día yo tenga hijos también, y querré que vivan en un país en paz, en el que se premie el esfuerzo y las buenas personas puedan prosperar. En estas últimas semanas la actualidad política nos invita a mirar también al futuro. Todos nos preguntamos qué será de nuestra tierra y compartimos el deseo de una vida tranquila. Por desgracia, sabemos que los tiempos difíciles no han terminado. Los líderes de los partidos demuestran un día tras otro su incapacidad para el diálogo. La tensión se palpa en el ambiente. El horizonte augura combate. Para afrontarlo, el padre de Carlos Enrique, don Carlos Javier de Borbón Parma, heredero de los príncipes que concentraban a miles de navarros en Montejurra, nos recordaba en fecha reciente que debemos huir de promesas imposibles y construirnos nuestro propio futuro, de abajo a arriba, desde la sociedad, promoviendo a representantes honrados. Buen padre tiene Carlos Enrique, y muchos leemos sus textos con esperanza, porque mientras algunos agitan viejos fantasmas e incitan al odio, don Carlos nos habla de mirar a la realidad con descaro y construir. Construir, construir y construir.

domingo, 19 de abril de 2015

¿Construir? Cuenten con nuestra ayuda



Quedan muchos vecinos que saludan a los carlistas con simpatía. Detrás de este saludo hay varias causas: “mi abuelo fue requeté”, la imagen pintoresca, el tono campechano de nuestros militantes y, en tantas ocasiones, la esperanza que suscitan las viejas causas, esas que por su resistencia a lo largo de los años parecen casi inmortales y si aguantan “por algo será”.

He escuchado decir a un veterano carlista que el carlismo está "condenado" a desaparecer en la medida en que cuando cumple su objetivo se disuelve. Lo vemos en Navarra en el caso de las Javieradas, a las que acuden miles de vecinos que van olvidando su origen aunque están empapados de su espíritu. Pocos recuerdan el origen tradicional de las Javieradas, pero, como querían los viejos carlistas que las comenzaron, cada vez que se celebran Navarra vuelve a ponerse en marcha y la gente normal camina en pos de grandes ideales.

Aunque sea bajo otro nombre, perviven fundamentos que hacen vigente nuestro ideario. Así, aunque los carlistas somos pocos, tenemos ideas que mueven a caminar a la gente normal. No somos perfectos, ni los mejores. No somos tampoco, ni nunca hemos querido ser, una élite que aspira al poder. Sin embargo, somos conscientes de que en cada uno de nuestros pasos está Navarra y para mucha gente seguimos siendo una garantía que perdura porque se mantiene fiel a lo realmente importante. Por eso, ahora que los partidos políticos se nos revelan obsoletos, ahora que ha caído su disfraz, vale la pena gritar ¡larga vida a las grandes causas! Ojalá Dios nos permita construir. Construir, construir y construir.


Carlos Veci

miércoles, 15 de abril de 2015

Construir

Carta publicada en el Diario de Noticias (11/04/2015) a Jorge Ruiz, militante carlista.


Las elecciones están a la vuelta de la esquina, pero en la calle sigue escuchándose el grito de “no nos representan”. Hay malestar entre los vecinos. Los partidos se han revelado como instrumentos ineficaces para representarnos. Además, ya se sospecha que han caído en manos de las grandes empresas, cuyos consejos nutren los políticos famosos cuando se jubilan del escaño.

¿Hay alternativas? Sí, y requieren ponerse manos a la obra cuanto antes. Construir, construir y construir. La alternativa requiere aquello que decía el francés Madiran: ir a ver al vecino, tomar contacto con el colega, volver a crear en la base pequeñas comunidades de ayuda mutua. Las cooperativas, las asociaciones de vecinos y las agrupaciones profesionales son un buen exponente de esta sociedad que proponemos. Luego habrá que clamar para que haya una representación más rica: por barrios, por oficios, por asociaciones…

En este sentido, Navarra por haber defendido su independencia, sus fueros y tradiciones; es la mejor indicada para emprender una tarea que luego podría ser emulada en otros lugares. Nos encanta asociarnos, juntarnos en el local, tomar una cerveza con los amigos. Aquí está, y no en otro sitio, el fundamento de la alternativa.