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lunes, 25 de diciembre de 2017
viernes, 6 de octubre de 2017
"La prioridad fundamental que hay que defender es la Concordia"
Don Carlos de Borbón-Parma ha
vuelto a proponer el sistema foral como solución a la crisis política que
atraviesa España. En su nuevo mensaje, no exento de críticas a los líderes políticos,
don Carlos expresa también el deseo de que la sociedad recupere la concordia
que hace posible el buen gobierno.
Juntos somos
Don Carlos da por hecho un enfrentamiento
planeado para dividir a los españoles y renueva el mensaje de los carlistas: no sólo somos mejores juntos, sino que, en realidad,
juntos somos y no es posible entender España sin la especial relación establecida
entre sus pueblos. “Si esa concordia se rompe desaparecerá todo lo demás,
desaparecerá la legalidad, desaparecerá el sentido de comunidad y desaparecerá
la posibilidad de solucionar cualquier tipo de problema, abriéndose paso en
nuestras queridas Españas toda clase de sentimientos negativos de los que serán
esclavas las generaciones futuras”, escribe don Carlos.
Apuesta por los fueros
El objetivo principal del mensaje
de don Carlos de Borbón-Parma es evitar el enfrentamiento entre los pueblos que
hacen posible España. La propuesta política concreta de don Carlos es el
federalismo actualizado, al modo de los fueros de siempre. El sistema federal –entendido
entre los navarros como la solución foral-, podría hacer real el gobierno de
las regiones españolas si se entiende éste como una relación de armonía y no el
caos de competencias y la voracidad egoísta provocada por los nacionalismos. Para
que esta solución pueda llevarse a cabo, don Carlos ha propuesto actualizar la
Constitución
Don Carlos vuelve a interpelar a sus leales y a los políticos
En la tónica de sus mensajes
anteriores, don Carlos ha vuelto a dirigirse expresamente a sus carlistas, a la
vez que ha asumido el deber de encarnar y llevar a cabo la labor de sus
predecesores. “Consciente de las obligaciones que recaen sobre mí como
representante del legado histórico de la Dinastía carlista, con la memoria de
mis antecesores, con la lealtad sacrificada y persistente que hacia ellos
mostraron miles y miles de españoles durante dos siglos, y en definitiva con el
significado histórico del Carlismo, pero también como ciudadano español y
europeo, me impelen a trasladar y compartir con vosotros las siguientes
reflexiones con el fin de contribuir a esbozar un camino diferente al del
enfrentamiento ya previsto”.
Don Carlos ha llamado a la calma
a sus partidarios para que puedan llevar a cabo la necesaria labor de mediación
allá donde fuera posible. “Comprendo las profundas emociones que la situación
de hoy puede desencadenar, pero debemos mirar a nuestra Historia y sacar las
lecciones que ella nos ofrece. La violencia no lleva a soluciones duraderas”.
Por otra parte, don Carlos se ha
mostrado muy crítico con la labor desempeñada por los líderes de los partidos
políticos, a los que ha recordado su misión de servicio al bien común. En este
sentido, ha exigido valentía y grandeza a los gobernantes españoles. “El
momento concreto que vivimos es preocupante. La situación que se da en Cataluña
está demostrando que las autoridades políticas, tanto del Gobierno español como
las de la Generalitat, nos conducen a un escenario de confrontación y fractura.
Y en ningún caso es admisible que aquellos que tienen la responsabilidad de
gobernar pierdan el control sobre los acontecimientos”.
Don Carlos en Barcelona
En este nuevo mensaje, don Carlos
ha recordado el significado que tiene para él Barcelona, donde murió su padre,
don Carlos Hugo, y presentó a su hijo don Carlos Enrique, en un acto que contó
con una representación
de los carlistas navarros. También ha dirigido palabras de apoyo a quienes
están sufriendo el enfrentamiento.
El comunicado completo puede leerse AQUÍ.
miércoles, 29 de marzo de 2017
La historia del príncipe español cautivo de los nazis
El líder del Frente Popular
francés, León Blum, describe en sus memorias su paso por los campos de
concentración nacionalsocialistas. En Dachau coincide con una serie de presos
ilustres cuyos nombres menciona. En determinado momento se detiene para
ponderar el heroísmo de uno de estos cautivos, “del que aprenderemos a amar la
sencillez perfecta y la bondad”. Este
prisionero, cuya generosidad elogia Blum, lleva el número 156.270. Es español y
se ha salvado por poco de ser ejecutado. Condenado a muerte, debe la vida a que
cuando era trasladado en tren con otros presos un bombardeo estadounidense ha
hecho explotar el vagón donde se encontraba su expediente. León Blum nos da su
nombre: “don Xavier”.
Este misterioso don Xavier,
cautivo de los nacionalsocialistas alemanes, es un príncipe español apresado
por liderar un maquis de la resistencia francesa en los alrededores de su
castillo. En las inmediaciones de Bostz, donde grandes bosques ofrecen su resguardo,
se ha puesto al frente de varios cientos de guerrilleros. Durante la primera
guerra mundial, este príncipe había luchado en el pequeño ejército de los
belgas. Su historia es desconocida, pero otros de sus leales españoles también combatieron
en las trincheras aliadas. Más de veinticinco años después, ha vuelto a empuñar
las armas.
Cuando los alemanes adquieren
conciencia de quién es su prisionero, escriben a España. El general Francisco
Franco se desentiende del asunto, pues el cautivo es un quebradero de cabeza para
sus planes políticos. Don Xavier no es otro que don Javier de Borbón-Parma, el
noble a cuya voz de mando se han alzado tres generaciones, miles de carlistas,
durante la guerra civil española. Su tío don Alfonso Carlos, el anciano rey, ha
fallecido atropellado por un camión en Viena cuando volvía de dar un paseo.
Esta muerte convierte a don Javier en regente de los carlistas, cuyos planes
para España son distintos de los del general.
Don Javier, hombre de acción cautivo,
va a vivir toda una serie de peripecias delirantes. Después de ser capturado
pasa por el campo de Struthof. Luego es trasladado a Dachau. Convertido en el
prisionero 156.270, en el más completo anonimato, padece los horrores del Lager. Allí se salva de otra muerte
segura cuando, condenado otra vez a muerte, un prisionero –posiblemente
polaco-, cambia su número destinado a la cámara de gas por el de otro preso que
ya está muerto.
Pero don Javier enferma gravemente, está otra vez al borde de la muerte.
Don Javier contrae el tifus. A punto
de morir, recibe la comunión de manos de un preso. El relato de todos estos
sucesos, estremecedor, lo proporciona el cántabro Ignacio Romero Raizábal en su
libro El prisionero de Dachau 156.270. Un
médico francés apellidado Roche y un cirujano judío salvan la vida al noble
español. Don Javier es operado –trepanación de oído- sin anestesia. Él mismo
relata la operación a Raizábal: “Como no había anestesia, me ataron fuertemente
la cabeza, las piernas y los brazos, para que no me pudiese mover. El doctor
judío, muy hábil, me operó. Me hizo ver las estrellas, pero me salvó la vida.
Después me hicieron un vendaje con papel blanco”.
Don Javier salva la vida de puro
milagro. Acabada la segunda guerra mundial, se volvió a poner al frente de sus
hombres. El carlismo se preparaba para postularse como alternativa. Setenta
años después, su nieto Carlos comenta la epopeya en
el periódico La Vanguardia: Un día le pregunté a mi abuelo si Dachau no
destruyó su fe en la humanidad... “¡Al contrario!”, me dijo.
¿Por qué?, pregunta el periodista. Don Carlos repite las palabras
de su abuelo: Cada día presencié actos de
heroísmo, los presos se ayudaban pese a la amenaza de ser ejecutados: ¡mi fe en
la humanidad creció! “Yo he heredado esa confianza de mi abuelo”, añade don
Carlos.
lunes, 23 de enero de 2017
"Nosotros, los carlistas, debemos seguir en la lucha"
Carlos Javier de Borbón-Parma ha enviado un comunicado en el que vuelve a asumir su condición de líder de los carlistas. Don Carlos llama a sus seguidores a cumplir con el deber de ofrecer un cambio profundo a los problemas sociales y políticos.
Actualizar el bien común
Carlos Javier de Borbón-Parma convoca a los carlistas para seguir en combate porque están en juego “la naturaleza, la paz y la justicia”. Don Carlos propone una reacción que desde la base de la sociedad afecte a las altas esferas políticas. De esta manera, manifiesta su intención de darle un sentido al “bien común” desde el ámbito local, sin perder la referencia universal.
Don Carlos invita a asumir responsabilidades de cara a las generaciones futuras, de manera concreta. Esta respuesta responsable, basada en “la participación inteligente, activa y crítica de los ciudadanos”, exige también, según don Carlos, instituciones sólidas.
El príncipe de la ecología
Con su sensibilidad habitual hacia la ecología, tema recurrente en sus manifiestos, don Carlos señala que el cambio climático no es sólo una evidencia científica: es también un grave peligro para el planeta como “casa común” y, en concreto, para la península ibérica.
Carlos Javier de Borbón-Parma augura un horizonte político difícil, con “guerras terribles” en el mundo por el control político de los recursos naturales. Don Carlos, en la línea carlista de intransigencia con la injusticia, ha profundizado en sus planteamientos ecologistas al señalar que la desidia de todos tiene su efecto en los más pobres, que sufren de manera más virulenta los efectos del “desprecio a la naturaleza”.
Don Carlos propone en su manifiesto algunas soluciones concretas: “Hay que vivir racionalmente, usando una fuente de energía limpia, moderando el uso de recursos naturales, como el agua, luchando contra los abusos y la malversación de unos bienes que son limitados”.
Una tradición de siglos
Don Carlos Javier de Borbón-Parma ha recordado en su texto a los carlistas la exigencia de vivir sus tradiciones seculares. Así, ha enlazado su discurso con la festividad de la monarquía tradicional, instituida por Carlos VII y celebrada por carlistas de todas las Españas. Tampoco ha pasado por alto la oportunidad de recordar el reciente bautizo de su hijo, Carlos Enrique, en Barcelona. De esta manera, enlaza el pasado, el presente y el futuro de un movimiento que aspira a plantear una alternativa a la crisis provocada por sus enemigos tradicionales.
Actualizar el bien común
Carlos Javier de Borbón-Parma convoca a los carlistas para seguir en combate porque están en juego “la naturaleza, la paz y la justicia”. Don Carlos propone una reacción que desde la base de la sociedad afecte a las altas esferas políticas. De esta manera, manifiesta su intención de darle un sentido al “bien común” desde el ámbito local, sin perder la referencia universal.
Don Carlos invita a asumir responsabilidades de cara a las generaciones futuras, de manera concreta. Esta respuesta responsable, basada en “la participación inteligente, activa y crítica de los ciudadanos”, exige también, según don Carlos, instituciones sólidas.
El príncipe de la ecología
Con su sensibilidad habitual hacia la ecología, tema recurrente en sus manifiestos, don Carlos señala que el cambio climático no es sólo una evidencia científica: es también un grave peligro para el planeta como “casa común” y, en concreto, para la península ibérica.
Carlos Javier de Borbón-Parma augura un horizonte político difícil, con “guerras terribles” en el mundo por el control político de los recursos naturales. Don Carlos, en la línea carlista de intransigencia con la injusticia, ha profundizado en sus planteamientos ecologistas al señalar que la desidia de todos tiene su efecto en los más pobres, que sufren de manera más virulenta los efectos del “desprecio a la naturaleza”.
Don Carlos propone en su manifiesto algunas soluciones concretas: “Hay que vivir racionalmente, usando una fuente de energía limpia, moderando el uso de recursos naturales, como el agua, luchando contra los abusos y la malversación de unos bienes que son limitados”.
Una tradición de siglos
Don Carlos Javier de Borbón-Parma ha recordado en su texto a los carlistas la exigencia de vivir sus tradiciones seculares. Así, ha enlazado su discurso con la festividad de la monarquía tradicional, instituida por Carlos VII y celebrada por carlistas de todas las Españas. Tampoco ha pasado por alto la oportunidad de recordar el reciente bautizo de su hijo, Carlos Enrique, en Barcelona. De esta manera, enlaza el pasado, el presente y el futuro de un movimiento que aspira a plantear una alternativa a la crisis provocada por sus enemigos tradicionales.
domingo, 9 de octubre de 2016
Don Carlos Javier en Barcelona: esperanza y acción
Una delegación de carlistas de Navarra asistió ayer a la presentación en Barcelona de don Carlos Enrique, el hijo de don Carlos Javier de Borbón-Parma. Los carlistas navarros viajamos en una furgoneta y varios coches, de madrugada, para asistir a la Misa y al Te Deum celebrados en el monasterio de Santa Ana de la ciudad condal.
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| © Jacobo Biarnés |
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| © Jacobo Biarnés |
Durante la comida posterior tuvimos la ocasión de hablar con don Carlos Javier y presentarle propuestas para hacer de forma concreta, y en nuestro Reino de Navarra, las aspiraciones de justicia y hermandad que propone nuestro ideario. También charlamos con el secretario del Rey y asistentes de otros lugares de España. Fue una oportunidad para compartir proyectos y responder a cuestiones de otros militantes. Por ejemplo, a un veterano que nos preguntaba si veníamos de Iruña o de Pamplona, le manifestamos nuestro orgullo por la riqueza cultural y lingüística de Navarra. En un debate que se suscitó acerca de la propiedad privada, nos manifestamos a favor de la propiedad y el comunal, advirtiendo de la amenaza que suponen tanto el colectivismo marxista, que propone suprimir la propiedad privada, como del capitalismo liberal, que, como recordaba Chesterton, no supone muchos propietarios, sino unos pocos oligarcas que aprovechan las condiciones de supuesta libertad para concentrar todas las propiedades.
La presencia de don Carlos Javier en Barcelona ha traído dos beneficios, tanto a España como a los carlistas. Para nosotros, los carlistas, ha sido una oportunidad de diálogo entre militantes de las distintas asociaciones y movimientos en los que se ha organizado nuestro pueblo. Para España, supone el recordatorio de que es posible integrar nuestra riqueza en un frente común, combinar las peculiaridades de cada pueblo hispano, respetando cada forma de ser y, al mismo tiempo, trabajar en unión para resolver nuestros problemas. Los fueros, por ejemplo, son la solución al "problema territorial".
La visita de don Carlos Javier ha sido, en definitiva, una ocasión para reafirmarnos en nuestro ideario, que no es otro que el trilema de Dios, Patria y Rey.
miércoles, 28 de septiembre de 2016
Don Carlos Javier viene a España
El próximo sábado 8 de octubre los carlistas tenemos una cita en Barcelona.
Tendrán lugar los actos de presentación en España de don Carlos Enrique de Borbón Parma, que serán presididos por sus padres don Carlos Javier y doña Ana María.
Está previsto que den comienzo a las 13:00 h. con la celebración de la Santa Misa y el canto del Te Deum de acción de gracias en el monasterio de Santa Ana de la Ciudad Condal, tras el cual tendrá lugar un almuerzo con la Familia Real, en el que don Carlos Javier pronunciará unas palabras y departirá con los asistentes.
Al finalizar el almuerzo, se dará por concluida la jornada oficial de presentación del príncipe don Carlos Enrique.
Está previsto que den comienzo a las 13:00 h. con la celebración de la Santa Misa y el canto del Te Deum de acción de gracias en el monasterio de Santa Ana de la Ciudad Condal, tras el cual tendrá lugar un almuerzo con la Familia Real, en el que don Carlos Javier pronunciará unas palabras y departirá con los asistentes.
Al finalizar el almuerzo, se dará por concluida la jornada oficial de presentación del príncipe don Carlos Enrique.
Todo aquel que esté interesado en acudir puede ponerse en contacto con nosotros a través de nuestro correo electrónico.
miércoles, 29 de junio de 2016
El futuro de Carlos Enrique
El Diario de Noticias publicaba ayer en su edición impresa una carta de un partidario del príncipe Carlos Enrique. Cada vez son más quienes se acercan a don Carlos.
***
Hace unos días un amigo de Villava me trajo un sobre con una fotografía. En la foto aparece un recién nacido que se llama Carlos Enrique. Viendo la imagen, que ahora reposa en una estantería de mi casa, no puedo evitar pensar en lo que el futuro depara a este niño. Quizá algún día yo tenga hijos también, y querré que vivan en un país en paz, en el que se premie el esfuerzo y las buenas personas puedan prosperar. En estas últimas semanas la actualidad política nos invita a mirar también al futuro. Todos nos preguntamos qué será de nuestra tierra y compartimos el deseo de una vida tranquila. Por desgracia, sabemos que los tiempos difíciles no han terminado. Los líderes de los partidos demuestran un día tras otro su incapacidad para el diálogo. La tensión se palpa en el ambiente. El horizonte augura combate. Para afrontarlo, el padre de Carlos Enrique, don Carlos Javier de Borbón Parma, heredero de los príncipes que concentraban a miles de navarros en Montejurra, nos recordaba en fecha reciente que debemos huir de promesas imposibles y construirnos nuestro propio futuro, de abajo a arriba, desde la sociedad, promoviendo a representantes honrados. Buen padre tiene Carlos Enrique, y muchos leemos sus textos con esperanza, porque mientras algunos agitan viejos fantasmas e incitan al odio, don Carlos nos habla de mirar a la realidad con descaro y construir. Construir, construir y construir.
lunes, 13 de junio de 2016
“Es la hora de darle inexcusablemente la vuelta a la situación y hemos de saber hacerlo”
Don Carlos Javier de Borbón Parma ha emitido un comunicado con motivo de las elecciones generales de este #26J. Don Carlos Javier propone el marco para solucionar los problemas políticos en un texto en el que cita a su padre, don Carlos Hugo, y al Papa Francisco.
Don Carlos Javier analiza la compleja situación política de España y da algunas claves para entenderla.
1. El Estado ha sido considerado como fin o empresa mercantil, cuando, en realidad, debe tener poderes limitados y es un medio para el bien común.
2. Se ha practicado una doble moral. Se han aplicado recortes sociales que han afectado a los sectores más desfavorecidos mientras, al mismo tiempo, ha habido evasión fiscal, fuga de capitales e incluso prevaricación y malversación de fondos. Una serie de personas han utilizado las instituciones para enriquecerse
3. Crece la desigualdad en las Españas y crece el empobrecimiento. Muchos de nuestros compatriotas están sufriendo un drama personal y social.
4. Estos tiempos duros también afectan al resto de Europa, donde la desesperación de las gentes está haciendo emerger los viejos fantasmas del totalitarismo.
Ante esta situación, algunas propuestas que hace son:
1. Potenciar la sociedad, porque de ella es donde sale el impulso necesario para solucionar los problemas políticos.
2. La finalidad principal de la tarea política debe ser luchar contra el empobrecimiento y la pérdida de derechos sociales. El desempleo y la exclusión social son problemas relacionados con los dos primeros.
3. Debe mejorar la calidad de los puestos de trabajo frente a salarios bajos y horarios abusivos.
4. Debe ceder toda diferencia partidista. Los candidatos deben ser sinceros (en el análisis y en las soluciones que proponen) y coherentes en la aplicación del programa. Los políticos se deben a todo un pueblo y no sólo a sus votantes.
5. Los líderes del cambio deben reunir algunas cualidades: creatividad, ejemplaridad, honestidad, sinceridad, valentía y capacidad de resolver problemas presentes y prever los futuros.
6. Optar por Europa como “patria común”. Tiene defectos, es cierto, y también es un deber corregirlos.
Un asunto importante: el medio ambiente
Está en juego la misma supervivencia del planeta. Es necesario, por tanto, promover un modelo de desarrollo sostenido. Don Carlos da algunas claves como el comercio justo, la eficiencia en usos y recursos, poner límites a los impactos ambientales, decantarse por opciones ecológicas y apoyar las energías renovables.
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